
1,500 voluntarios, de entre 18 y 50 años, se dieron cita a los shows, un tercio menos de los esperados. De cualquier manera, los profesores de la Universidad de Halle, quienes organizaron la prueba, se dijeron satisfechos con ella. El estado de Sajonia aportó 990,000 euros para poder hacer el experimento.
El cantautor Tim Bendzko, se dijo contento con el resultado a pesar de las limitaciones que se fueron instaurando en cada concierto, fue el encargado de dar las tres presentaciones consecutivas.
El experimento, denominado Restart-19, fue creado para "investigar las condiciones con las que estos eventos se puedan realizar durante de la pandemia". El primero fue realizado sin medidas de seguridad; el segundo, con algunos protocolos y distanciamiento social, y el tercero, con una separación de 1.5 m entre cada persona.
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Todos los participantes tuvieron que hacerse una prueba de COVID-19, y se les proporcionó además cubrebocas y dispositivos de rastreo. También se usaron desinfectantes fluorescentes para identificar las superficies que más fueron tocadas por los asistentes.
La investigación dará a conocer sus hallazgos en el otoño.
El experimento llega un momento de inquietud para el país, pues los niveles de contagio volvieron a subir a niveles que no se veían desde abril.



Fotos: Getty Images
Fuente: BBC
