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Los datos arrojaron que solo hubo seis casos positivos de COVID-19 posteriores; cuatro, aparentemente, no se produjeron ahí. Con los otros dos tampoco se puede asegurar que el contagio se haya dado en el Palau Saint Jordi, donde se llevó a cabo el show. "Analizando los datos disponibles, las posibilidades de que estas personas se hubiesen contagiado en el acto son mínimas", comentaron los responsables de la prueba.
Aunque esto parece ser una buena noticia para el futuro de la música en vivo, todavía quedan algunas dudas al respecto; por ejemplo, las salas de concierto medianas y pequeñas no tendrían los recursos necesarios para realizar pruebas de forma constante.
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Tampoco ha quedado claro cuál será el aforo permitido en lugares cerrados, pero este sería proporcional a las pruebas que puedan hacerse.
Finalmente, el doctor Josep María Llibre, uno de los encargados de recabar la información, dijo que ahora es turno de las autoridades sanitarias determinar los protocolos para este tipo de eventos.
Lo que sí quedó claro —según todos lo involucrados— es que es posible esperar una respuesta civilizada de la gente ante esta nueva realidad, al menos en España.
Fuente: El País
