Neal Morse

Cuando hablamos de rock progresivo, inmediatamente, el apellido Morse viene a nuestra cabeza. Sobrio, soñador y
decidido, son algunas de las cualidades que destacan en el californiano. Desde niño, la música fluía por su creatividad y talento. Con el piano y más tarde la guitarra, Morse poco a poco se fue desenvolviendo satisfactoriamente, sin embargo, la escena de su ciudad natal no lo ayudó del todo.
Después de que su búsqueda creativa se viera coartada por el desinterés de los productores de Los Ángeles, Morse partió hacia el viejo continente en busca de un lugar en donde pudiera desplegar todo su talento sin ningún tipo de limitante. Era así como iniciaría el hasta ese momento, inalcanzable sueño. Cabe destacar que todavía en su ciudad, Morse escribió dos musicales que muchos años después publicaría como Hit Man y Homeland, ambos claramente influenciados por la frustración que aquejaba su vida en esa época.
Europa y el comienzo del éxito
Después de viajar por Europa y de tocar incansablemente en todo lugar en el que pudiera, Morse regresó discretamente a su tierra natal con una idea en mente, formar una banda y aventurarse en un género que quizá nunca le permitiría tener éxito debido al desinterés de la industria musical, el progresivo.
Junto a su hermano Alan, Nick D’ Virgilio en la batería y Dave Meros en el bajo, fundó Spock’s Beard en 1992. Lo que empezó como una broma para el nombre de su naciente banda, Spock's Beard pronto estaría a lado de otras bandas como Dream Theater y Porcupine Tree, siendo las más representativas del progresivo de finales de los 90.
La conversión

Así, con un éxito inesperado y con la crítica de su lado, Morse pronto volcó sus pensamientos hacia otra inquietud que ahora no lo dejaba en paz. A pesar de haber formado otra exitosa banda (Transatlantic) con miembros de Dream Theater (Portnoy), Marillion (Trewavas) y Flower Kings (Stolt); Morse todavía no concluía esa búsqueda que comenzó desde su juventud en Los Ángeles.
Fue en 2002 cuando Morse dejó sorpresivamente Spock’s Beard y Transatlantic para seguir el llamado de Dios, el guitarrista se convertía al cristianismo y sabía que el camino de la fama y todo lo que conllevaba, no sería compatible con la vida a la que se encomendaría.
Los años siguientes fueron quizá la etapa más productiva de Morse; desde Testimony, donde trataba de explicar su viaje hacia Dios y todas las circunstancias que rodearon su conversión, el músico no dejaba del todo atrás y es que sus frecuentes colaboraciones con Mike Portnoy, todavía significaban una importante faceta de su vida pasada.
Como solista
Durante sus producciones solistas, Morse dejó clara su visión religiosa y es que sus constantes ataques a la Iglesia Católica, dejaban ver el idealismo religioso que guiaría su vida por el resto de sus días.
Fue en 2004, cuando Morse, Portnoy y ahora también Randy George, se unieron para presentar One, otra concepto religioso a los que Morse apegaba sus creencias. Desde ese momento, el trío se volvió casi inseparable. Después de algunas otras producciones en conjunto, los músicos han salido de gira y han resultado todo un éxito en la escena progresiva que todavía tiene eco en estos últimos años.
Finalmente, en este 2012, Morse ha formado una nueva banda a la que ha llamado Flying Colors. Junto a Portnoy, Steve Morse, Dave LaRue y Caset McPherson, Neal Morse abre otra etapa de su vida que todavía está por definir un rumbo, pero que sin duda, no dejará de sorprender.
Morse, Portnoy y su amigo Randy George, se estarán presentando este próximo 5 de Octubre en el José Cuervo Salón, juntos y con todo la expectación que eso conlleva. Estén al pendiente.
